Ayer caminaba por el centro de la ciudad, había muchísimo tráfico, yo seguía mi rumbo cuando miré a una viejecita en la acera, yo, con todo mi corazón y atento que estoy a este tipo de cosas con tal de sentirme bien, la tomé del brazo y la cruce la calle, claro, con extremo cuidado de que un coche no nos arrollara...
Luego me fui a sentar a una banca, a ver cómo le hacía la señora para regresarse.
Anoche que salí del bar, disfrutando de la parranda, agusto, pasé al puesto de hot dogs, pedí uno con todo, delicioso, ocn mucha crema, el olor invadía todo alrededor; se acercó un señor de la calle, sucio y con hambre, yo, comiendo, disfrutando mi alimento, veía cómo su boca se saboreaba un manjar inalcanzable, son mi corazon roto, volteé al señor del puesto y pedí un hot dog más, con dos, ya quedé satisfecho, de alli a dormir como un bebito.
Siempre es conveniente mandar a chingar a su madre a un bailarín de ballet... por dafult se irá de puntitas